“Aún es de noche en Caracas”: el thriller latinoamericano que refleja una crisis universal.
Un estreno con resonancia internacional
Tras recorrer diversos festivales, “Aún es de noche en Caracas” llega a salas mexicanas. La película, basada en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, se desarrolla durante las protestas de 2017 en Venezuela, que dejaron más de cien muertos.
Una historia de supervivencia y pérdida
La actriz colombiana Natalia Reyes interpreta a Adelaida, una mujer de 38 años que, tras enterrar a su madre, queda completamente sola en una Caracas marcada por la represión y la violencia. Cuando su hogar es invadido por mujeres leales al régimen, se ve obligada a refugiarse en un apartamento vecino junto a un joven del que no sabe si puede fiarse. Su única salida: renunciar incluso a su propia identidad para sobrevivir.
Más que un thriller político
Lo que distingue a esta película es su dimensión simbólica. “Aún es de noche en Caracas” no solo es un relato de suspenso, sino un espejo del autoritarismo, la pérdida y el desarraigo forzado que afectan a miles de personas en América Latina y en el mundo. El dilema del exilio, la pérdida de seres queridos y la lucha por la libertad son ejes universales que la convierten en una obra profundamente actual.
La voz de su autora
La escritora Karina Sainz Borgo destacó que la película “respira el autoritarismo de los tiempos y lo retrata de manera universal”. Un recordatorio de que la ficción puede ser un puente para comprender realidades complejas que trascienden fronteras.
Una apuesta del cine latinoamericano
El proyecto cuenta con la participación del reconocido actor y productor venezolano Édgar Ramírez, además del productor mexicano Stacy Perskie (Redrum). Esta compañía, con una sólida trayectoria en proyectos internacionales, ha sido clave para llevar a la pantalla cintas de alto perfil como Bardo de Alejandro González Iñárritu y Pedro Páramo de Rodrigo Prieto.
Un cine que interpela
“Aún es de noche en Caracas” es una oportunidad para vivir el poder del cine latinoamericano contemporáneo: político, tenso, emotivo y profundamente humano. Una obra que invita a reflexionar sobre las heridas del presente y sobre cómo el arte puede darles voz.
¿Crees que el cine latinoamericano tiene la fuerza suficiente para contar y denunciar realidades sociales que otros prefieren ignorar?
Comentarios
Publicar un comentario